Segunda parte de la crónica del Perú, que trata del señorio de los Incas Yupanquis y de sus grandes hechos y gobernacion

Segunda parte de la crónica del Perú, que trata del señorio de los Incas Yupanquis y de sus grandes hechos y gobernacion

Author:
Pedro de Cieza de León
Author:
Pedro de Cieza de León
Format:
epub
language:
Spanish

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Author: Cieza de León, Pedro de, 1518-1554
Peru — History — Conquest
1522-1548
Peru — Description and travel — Early works to 1800
Indians of South America — Peru — Social life and customs
Segunda parte de la crónica del Perú, que trata del señorio de los Incas Yupanquis y de sus grandes hechos y gobernacion


Nota del transcriptor: la ortografía del original está conservada; no ha sido corregida ni actualizada.

DEL SEÑORÍO DE LOS INCAS.

ES PROPIEDAD.
Tomo V de la Biblioteca Hispano-Ultramarina.


BIBLIOTECA HISPANO-ULTRAMARINA.

SEGUNDA PARTE

DE LA

CRÓNICA DEL PERÚ,

QUE TRATA DEL SEÑORÍO
DE LOS INCAS YUPANQUIS Y DE SUS GRANDES HECHOS
Y GOBERNACION,
ESCRITA POR

PEDRO DE CIEZA DE LEON.

LA PUBLICA

MÁRCOS JIMÉNEZ DE LA ESPADA.

MADRID.

IMPRENTA DE MANUEL GINÉS HERNANDEZ,
Libertad, 16 duplicado, bajo.
1880.

ÍNDICE
NOTAS

Al dar á luz en el tomo segundo de la Biblioteca Hispano-Ultramarina el Tercero libro de las guerras civiles del Perú, el cual se llama La Guerra de Quito, hecho por Pedro de Cieza de Leon, uno de los que componen la Cuarta parte de su gran Crónica del Perú, expuse en largo prólogo cuanto sabia de este insigne historiador y se me alcanzaba de sus obras; pero además, dediqué por completo el apéndice 6.º de mi edicion á la Segunda parte de aquélla, que hoy publico con el título que Cieza anunciaba en el Proemio de la Primera, al declarar que en la Segunda trataria “Del señorío de los ingas yupangues, reyes antiguos que fueron del Perú, y de sus grandes hechos y gobernacion; qué número dellos hubo, y los nombres que tuvieron; los templos tan soberbios y suntuosos que edificaron; caminos de extraña grandeza que hicieron y otras cosas grandes que en este reino se hallan. Tambien en este libro se da relacion de lo que cuentan estos indios del Diluvio y de cómo los ingas engrandecen su orígen.” Remitir simplemente á mis lectores al indicado apéndice, seria poco ménos que obligar al que no lo tuviera á que se procurase el tomo segundo de nuestra Biblioteca, y como uno de los propósitos de los que la publicamos es que las obras de su repertorio puedan adquirirse y leerse separadamente, aunque me exponga á repetir textos ya en ella insertos, voy á copiar á la letra lo que allí decia y puede servir ahora de preliminares con añadir tan solamente dos rectificaciones indispensables.
“Hace ya algunos años, habiéndome llamado la atencion la especie divulgada por Prescott en su Conquista del Perú, de que el Ilmo. Sr. Don Juan de Sarmiento, Presidente del Consejo de las Indias,—el cual jamás estuvo en ellas, y presidió este cuerpo, si acaso, veinte meses[1],—hubiese escrito la exacta y minuciosa Relacion de la sucesion y gobierno de los incas, señores naturales que fueron del Perú, etc., en este reino y recorriendo sus provincias con aquel carácter, traté de consultar una copia de ese documento conservada en la Biblioteca de la Academia de la Historia, y ya en el título ví que dicha Relacion se habia compuesto no por sino para aquel distinguido personaje. Y procurando averiguar por su lectura el nombre del verdadero autor, por cierto que no tardé en descubrirlo en multitud de referencias y alusiones que en ella se hacen á la Primera parte de la Crónica del Perú de Pedro de Cieza de Leon, tan claras, que parece imposible que aquel historiador no cayese en la cuenta. Pero no solamente no cayó, sino que hubo de emitir acerca de Sarmiento y el Tratado de los Incas, y de Cieza y su Crónica tales juicios, que por ellos resultan dos personalidades perfectamente definidas y dos autores completamente diversos[2]. No es ahora del caso citar uno por uno los pasajes donde se hallan dichas alusiones; basta el siguiente, que hace inútiles todos los demás. En el capítulo “que trata la riqueza del templo de Curicancha y de la veneracion que los incas le tenian” se dice textualmente: “…. y á una obra que ví en Toledo cuando fuí á presentar la Primera parte de mi corónica al príncipe don Felipe;” lo cual es poco ménos que la firma del autor, porque sólo hay una Primera parte de crónica relativa á Indias dedicada á ese príncipe, la de Cieza; y en acudiendo á ella con la guía de ese indicio, se encuentran tantas referencias á la Relacion de los Incas, como en esta á la Primera parte de la crónica.
“Faltábanme, por el tiempo en que tuve la fácil fortuna de descubrir en la obra dedicada á Sarmiento la Segunda parte de la crónica del Perú del desgraciado Cieza de Leon, medios de darla á la estampa. Quedó el asunto en tal estado. Y más tarde, á poco de circular el prospecto de la Biblioteca Hispano-Ultramarina, supe por el señor don Pascual de Gayangos que un distinguido peruano, el señor la Rosa, se ocupaba en publicarla, restituyéndola en su verdadero título y á quien le pertenece. A estas horas lleva ya más de un año de impresa, y hé aquí el motivo de que no aparezca ántes de la Guerra de Quito, conforme á lo que en dicho prospecto se anunciaba. Mas, como el señor la Rosa destina la edicion, si mis informes son exactos, única y exclusivamente á su patria, creo que no holgarán en esta nota las noticias del manuscrito, primero atribuido á don Juan de Sarmiento, despues anónimo y últimamente á quien le corresponde.
“Guárdase en la Biblioteca del Escorial, códice L j 5, donde ocupa desde el fólio 1.º, que es la cubierta y portada de la Relacion, hasta el 130 inclusive. Es una copia, detestable por todo extremo, de mediados ó fines del siglo XVI; de dos ó tres letras grandes y claras; bien conservada; fáltale la primera hoja, por lo cual el manuscrito comienza en el segundo de sus fólios—que están paginados al mismo tiempo que la copia se hizo,—y con estas palabras: “…. dellos mas de lo que yo cuento va á un lugar deleitoso, etc.” Los capítulos carecen de numeracion, y no es fácil restablecerla, porque si bien la falta de sólo un fólio induce á suponer que la del manuscrito afecta nada más que á una parte del primero de sus capítulos, hay que tener presente que Cieza de Leon, la única vez que cita en la Primera parte de su Crónica capítulo determinado de la Segunda, dice: “Muchos de estos indios cuentan que oyeron á sus antiguos que hubo en los tiempos pasados un diluvio grande y de la manera que yo lo escribo en el tercero capítulo de la Segunda parte[3].” Y de tal acontecimiento no se habla poco ni mucho en ninguno de los que comprende el manuscrito del Escorial.
“En la cubierta y primer fólio del códice, encima del título, se lee, de letra más moderna: “De las relaciones del tiempo de la visita;” lo cual, en mi entender, explica el error de haber tenido por anónimo este escrito de Cieza. El que puso esa nota lo encontraría—acaso falto ya del primer fólio ó sin nombre de autor—al lado de la copia de la Suma y narracion de los incas de Juan de Betánzos, encuadernada en el mismo códice L j 5, y de las mismas letras que la Relacion de la sucesion y gobierno de los incas,—y con la informacion ó relacion de Hernando Santillan acerca de las leyes y gobierno de esos soberanos, y quizá con las de Polo de Ondegardo y Bravo de Sarabia, hechas en tiempo de los vireyes don Antonio de Mendoza, conde de Nieva y marqués de Cañete, á consecuencia de varias cédulas reales ordenando visitar los repartimientos y encomiendas del Perú y averiguar si los indios tributaban más ó ménos que en tiempo de sus señores naturales; y viendo que trataba la misma materia que los otros, le atribuyó la misma procedencia; refiriéndose probablemente en aquella visita á la famosa que giraron en 1559 ó 60, gobernando el conde de Nieva, el licenciado Briviesca de Muñatones y Diego de Várgas Carvajal.
“Este documento anónimo y mal titulado de la Biblioteca del Escorial, es lo único contemporáneo ó casi contemporáneo que se conserva de la Segunda parte de la Crónica del Perú de Pedro de Cieza de Leon. Traslados suyos son el que ha publicado el señor la Rosa, el que se guarda en la Academia de la Historia, hecho con bastante negligencia, y el que existia en la rica coleccion del lord Kingsborough, del cual á su vez procede el que envió Mr. Rich á Mr. Prescott con el por en lugar de para Don Juan de Sarmiento. Creo que el manuscrito de dicha parte, propiedad de la persona á que me refiero en la nota de la página XXI de mi prólogo, tampoco es original.[4]
“Herrera tomó tambien directamente de la copia escurialense, unas veces á la letra, otras en extracto, ordenando á su modo los asuntos, intercalando algunos trozos del libro sexto de la Historia natural y moral de las Indias del P. Acosta, pero dejando intactos muchos de los errores característicos de aquélla, el texto de los capítulos VI á XVII del libro III, y I al VIII inclusive del IV de su Década V.”
Las dos rectificaciones que los párrafos copiados necesitan son estas:
Primera: que me parece anduve muy ligero al indicar que la visita á que se referia la nota puesta de otra mano y con posterioridad á la fecha del MS. dirigido á don Juan de Sarmiento, era la del conde de Nieva y comisarios, porque despues la he visto en documentos de la misma especie y en otros interesantes en su mayor parte á la historia y geografía del Nuevo Mundo, que de cierto proceden de la minuciosa y fructuosísima visita que hizo al Consejo de las Indias su verdadero organizador, el ilustre estadista Juan de Ovando, durante los años de 1568 á 1571, en que pasó á presidirle. Pero no dejaré de observar, que la remision del MS. de la Segunda parte de la Crónica del Perú, de Cieza—aunque en calidad de anónimo y con otro título que el suyo propio—á don Juan de Sarmiento, coincide con una órden que este presidente del Consejo de las Indias dirigió á 29 de noviembre de 1563 al inquisidor de Sevilla licenciado Andrés Gasco, mandándole “que enviase al Consejo la Historia de Cieza que tenia de mano y otro libro de Gonzalo Fernández de Oviedo.” Esta órden, incluida por Antonio de Leon Pinelo en los extractos, copias y apuntes que hizo de los libros de registro de dicho Consejo, siendo su relator, en un tomo voluminoso, que se conserva en la Biblioteca de nuestra Academia de la Historia, es otra explicacion, por lo ménos interina, del dudoso orígen del MS. del Escorial; pero da segura noticia del paradero, hasta hoy desconocido, de las obras del gran cronista del Perú, tres años despues de su muerte, en poder de una persona que acaso fué su amigo y escogiera por testamentario, fiando en su honradez y bondad públicas y notorias en Sevilla.
Segunda y más importante: que en realidad no existen los motivos que yo creia para no publicar en esta Biblioteca la Segunda parte de la crónica de Cieza; porque despues de escrito el apéndice 6.º he llegado á saber de una manera averiguada y positiva, que obstáculos muy sérios se oponen hoy y se opondrán en muchos años á que termine su edicion el sábio presbítero señor la Rosa; y no existiendo dichos motivos, era natural que yo volviese á mi antiguo propósito, como he vuelto, resolviéndome á reparar cuanto ántes el abandono que por unas cosas y otras padece la primera historia del Perú que de tiempos anteriores á su conquista se ha compuesto, y la vergüenza de que se siga atribuyendo por escritores de nuestros dias á otro que no es su autor. Cual si la adversidad que malogró la corta y trabajada vida del buen Cieza, se obstinase en perseguirle aún en sus obras, á los tres siglos y medio de una oscura muerte.
Por desgracia, una reparacion que satisfaga enteramente su memoria es imposible. ¿Quién le devuelve ya el renombre que mereció gozar ántes que nadie y desde 1552, de primer analista de los Incas y sus hechos? ¿El inca Garcilaso de la Vega hubiera disfrutado hasta el presente el monopolio de la autoridad en materia de antigüedades peruanas é historia de aquellos monarcas, si la Segunda parte de la Crónica de Cieza hubiera aparecido, como pudo, medio siglo ántes que Los Comentarios Reales? De seguro que no.
Pero aún hay más; para el que se interese y se apasione—como á mí me sucede—por la persona y los asuntos de Cieza, la pronta y completa publicacion de sus obras es de suma importancia. Ningun historiador de los que yo conozco ha sufrido en su fama de hombre honrado un entredicho como el que le ha puesto el tosco narrador Pedro Pizarro en su Relacion del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú, acabada en 1571 y publicada, aunque tarde[5], ántes que los escritos que pretendia desacreditar. “Porque he entendido, dice, hay otros coronistas que tratan de ellas [las guerras civiles del Perú] aprovechándose de las personas que en ellas se han hallado, de dos cosas: de informarse cómo pasaron y de pedir interese por que les pongan en la corónica, cohechándoles á doscientos y trescientos ducados porque les pusiesen muy adelante en lo que escribian. Esto dicen hacia Cieza en una corónica que ha querido hacer de oidas, y creo yo que muy poco de vista, porque, en verdad, yo no lo conozco, con ser uno de los primeros que en el reino entraron.” Y si bien este ataque viene de quien, primero que atreverse á manchar honras agenas, no le hubiera estado del todo mal lavar la suya, con todo eso, el mejor abogado de Cieza es su crónica, y hasta que se conozca y se publique, á ser posible, como yo lo he hecho con la Guerra de Quito, acompañada con documentos coetáneos que la justifiquen, la fama del primero de los historiadores del Perú no quedará completamente limpia.
Dos palabras acerca del sistema que he seguido en la ilustracion del MS. que ve la luz en este tomo. El principal y casi exclusivo objeto de mis notas ha sido purgarle de los infinitos errores introducidos en su texto por un bárbaro copiante, sobre todo en los nombres geográficos y de personajes, particularmente indígenas, y en las frases redactadas en quíchua; pero dudo muy mucho haberlo alcanzado, así como me temo no haber suplido algunas veces lo necesario para restaurar ciertos pasajes faltos ó cuya lectura han hecho por extremo difíciles los yerros del amanuense. He dejado intactas las cuestiones de fondo. Los hechos y sucesos de los Incas y hasta sus nombres y genealogías varian notablemente en los autores que de ellos tratan, que no son pocos; una nota con pretensiones de ilustrar cualquier asunto de los que toca Cieza en su libro, hubiera equivalido á una extensa Memoria llena de largas citas y comentarios, y todas las notas juntas hubieran ciertamente sumado cuatro veces más que el texto del manuscrito.
M. Jiménez de la Espada.

ÍNDICE DE CAPÍTULOS.

  • Capitulo III
  • Cap. IV.—Que trata lo que dicen los indios deste reino que habia ántes que los Incas fuesen conocidos, y de cómo habia fortalezas por los collados, de donde salian á se dar guerra los unos á los otros
  • Cap. V.—De lo que dicen estos naturales de Ticiviracocha, y de la opinion que algunos tienen que atravesó un Apóstol por esta tierra, y del templo que hay en Cáchan, y de lo que allí pasó
  • Cap. VI.—De cómo remanecieron en Pacarec Tampu ciertos hombres y mujeres, y de lo que cuentan que hicieron despues que de allí salieron
  • Cap. VII.—Cómo estando los dos hermanos en Tampu Quiru, vieron salir con alas de pluma al que habian con engaño metido en la cueva, el cual les dijo que fuesen á fundar la gran ciudad del Cuzco, y cómo partieron de Tampu Quiru
  • Cap. VIII.—Cómo despues que Manco Capac vió que sus hermanos se habian convertido en piedras, vino á un valle donde encontró algunas gentes, y por él fué fundada y edificada la antigua y muy riquísima ciudad del Cuzco, cabeza principal que fué de todo el imperio de los Incas
  • Cap. IX.—En que se da aviso al lector de la causa por quel autor, dejando de proseguir con la sucesion de los reyes, quiso contar el gobierno que tuvieron, y sus leyes, costumbres qué tales fueron
  • Cap. X.—De cómo el Señor, despues de tomada la borla del reino, se casaba con su hermana la Coya, ques nombre de reina, y cómo era permitido tener muchas mujeres, salvo que, entre todas, sola la Coya era la legítima y más principal
  • Cap. XI.—Cómo se usó entre los Incas, que del Inca que hobiese sido valeroso, que hobiese ensanchado el reino ó hecho otra cosa digna de memoria, la hobiese dél en sus cantares y en los bultos; y no siendo sino remisio y cobarde, se mandaba que se tratase poco dél
  • Cap. XII.—De cómo tenian coronistas para saber sus hechos, y la órden de los quipos cómo fué, y lo que dello vemos agora
  • Cap. XIII.—Cómo los señores del Perú eran muy amados por una parte y temidos por otra de todos sus súbditos, y cómo ninguno dellos, aunque fuese gran señor muy antiguo en su linaje, podia entrar en su presencia si no era con una carga, en señal de grande obediencia
  • Cap. XIV.—De cómo fué muy grande la riqueza que tuvieron y poseyeron los reyes del Perú, y cómo mandaban asistir siempre los hijos de los señores en su córte
  • Cap. XV.—De cómo se hacian los edificios para los Señores, y los caminos reales para andar por el reino
  • Cap. XVI.—Cómo y de qué manera se hacian las cazas reales por los Señores del Perú
  • Cap. XVII.—Que trata la órden que tenian en las conquistas[6] los Incas, y cómo en muchos lugares hacian de las tierras estériles fértiles, con el proveimiento que para ello daban
  • Cap. XVIII.—Que trata la órden que habia en el tributar las provincias á los reyes, y del concierto que en ello se tenia
  • Cap. XIX.—De cómo los reyes del Cuzco mandaban que se tuviese cuenta en cada año con todas las personas que morian y nacian en todo su reino, y cómo todos trabajaban, y ninguno podia ser pobre con los depósitos
  • Cap. XX.—De cómo habia gobernadores puestos en las provincias, y de la manera que tenian por armas unas culebras ondadas con unos bastones
  • Cap. XXI.—Cómo fueron puestas las postas en este reino
  • Cap. XXII.—Cómo se ponian los mitimaes, y cuantas suertes dellos habia y cómo eran estimados por los Incas
  • Cap. XXIII.—Del gran concierto que se tenia cuando salian del Cuzco para la guerra los Señores, y cómo castigaban los ladrones
  • Cap. XXIV.—Cómo los Incas mandaron hacer á los naturales pueblos concertados, repartiendo los campos en donde sobrello podrian haber debates, y cómo se mandó que todos generalmente hablasen la lengua del Cuzco
  • Cap. XXV.—Cómo los Incas fueron limpios del pecado nefando y de otras fealdades que se han visto en otros príncipes del mundo
  • Cap. XXVI.—De cómo tenian los Incas consejeros y ejecutores de la justicia, y la cuenta que tenian en el tiempo
  • Cap. XXVII.—Que trata la riqueza del templo de Curicancha, y de la veneracion que los Incas le tenian
  • Cap. XXVIII.—Que trata los templos que sin éste se tenian por más principales, y los nombres que tenian
  • Cap. XXIX.—De cómo se hacia la Capaccocha, y cuanto se usó entre los Incas, lo cual se entiende dones y ofrendas que hacian á sus ídolos
  • Cap. XXX.—De cómo se hacian grandes fiestas y sacrificios á la grande y solemne fiesta llamada Hátun Raimi
  • Cap. XXXI.—Del segundo rey ó Inca que hobo en el Cuzco, llamado Sinchi Roca
  • Cap. XXX
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